Empezando en el Bonsái

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Los libros de Harry Harrington, ya en español, por el traductor de bonsai4me.es

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RIEGO
Esta técnica aparentemente sencilla es la segunda causa más común de los problemas en el bonsái. Regar por debajo de lo necesario o permitir al sustrato secarse completamente dañará al instante o matará a la mayoría de los árboles. De igual forma, el riego excesivo causará serios problemas a las raíces, que pueden morir y con ello el árbol al completo.

La regla más importante a recordar es que los árboles deben ser REVISADOS diariamente acerca de sus necesidades de agua, pero sólo deben ser regados cuando sea necesario. Nunca, nunca ha de regarse como una rutina: ello puede llevar a un sustrato continuamente empapado que, literalmente, axfixia las raíces. La superficie del sustrato DEBE estar empezando a secarse entre riegos, y es entonces cuando debe regarse profusamente de nuevo. El lapso entre riegos puede variar entre 12 horas o 7 días, dependiendo de factores como las temperaturas imperantes, el viento y los niveles de humedad ambiental. Para tener más detalles, consulta Una guía para el riego de bonsáis.

ENREDAR
¡No enredes! La tentación para los principiantes es estar jugueteando continuamente con sus árboles, cortando puntas aquí y allí, regando un poquito ahora y después, moviéndolos de sitio, etc. Comprobar diariamente los requerimientos de agua y los posibles problemas de salud es necesario, pero fuera de eso deja al árbol crecer y ¡simplemente disfruta mirándolo! Las podas para mantener la forma son necesarias, pero no hay que saltar a cortar cada vez que una hoja se sale de sitio. Para mantener un árbol sano y vigoroso es necesario dejarlo crecer libremente en ocasiones. También es muy importante el momento: no hagas trabajos como el transplante o los grandes estilismos fuera de la época adecuada, pues llevará al árbol a un estado de mala salud y falta de vigor. Un árbol, por ejemplo, transplantado en la estación incorrecta del año puede que sobreviva, si tienes suerte, incluso puede que crezca un poco, pero raramente te recompensará con la fuerza y vigor deseables.

PODA Y TRANSPLANTE
Los bonsáis necesitan ser podados, esto es lo que los mantiene pequeños: un bonsái sin podar se convierte en un árbol normal. Este es un tema que necesitarás investigar una vez tengas aprendido lo básico en cuanto al riego y la situación del árbol. Si al principio tienes dudas, simplemente poda el nuevo crecimiento de tus árboles hasta su forma original cuando ya se ha extendido, pero no podes toda y cada una nueva hojita que aparezca. Estudiando tu árbol, observando sus pautas de crecimiento y aprendiendo de los árboles de otra gente en internet y en los libros, serás capaz de formarte una imagen mental de cómo desearías que se desarrollara tu árbol durante los próximos años. Puede que desees que se quede como está, o puede que pienses que tiene zonas a mejorar. Necesitas establecer tus objetivos para el árbol para ser capaz de hacer podas y dar formas con vistas al futuro en vez de simplemente cortar sin un plan las zonas de crecimiento.

La otra área del bonsái que necesita ser tratada ahora es el transplante: una materia muy sencilla si se hace correctamente y en el momento adecuado. La mayoría de los árboles necesitan ser transplantados anualmente o al menos cada dos, en primavera, cuando el nuevo crecimiento del año empieza a aparecer. Los árboles que no se transplantan, tarde o temprano perderán su salud y vigor.

Se pueden encontrar muchos “árboles principiantes” plantados en suelos muy malos: es imprescindible transplantarlos a sustratos de buena calidad. Ver Desarrollando Mallsai.

EDAD
¿Qué edad tiene mi árbol? La ÚNICA forma realmente precisa de datar un árbol es contando los anillos en el base del tronco, y en nuestro caso esto ¡es obviamente imposible! Normalmente, la edad de un árbol sólo puede ser estimada razonablemente cuando ha estado siempre en poder de la misma persona que la ha tenido desde semilla o procedente de un acodo; el material de vivero puede estimarse con fiabilidad que tiene 2 o 3 años de edad cuando procede de un centro de jardinería.
Las ramas viejas que se eliminan también pueden tener anillos, lo que nos puede dar una idea (no exacta) de la edad del resto del árbol.
Sin embargo, puesto que con el incremento de su edad, de igual forma se incrementa el precio de un bonsái, esto no siempre es un modelo de honestidad. Hay multitud de técnicas disponibles para un coleccionista experimentado que ayudan a dar la impresión de gran edad: después de todo éste es uno de los objetivos principales cuando se diseñan y desarrollan bonsáis. Los árboles cultivados en el campo, por ejemplo, siempre mostrarán unos troncos más gruesos que los árboles que siempre han sido cultivados como bonsáis desde semilla. Es muy factible crear un bonsái desde un acodo y que, tras 10 años de cuidados, parezca más viejo que un bonsái de 30 años cultivado en un contenedor.

Pero a la hora de valorar un bonsái no es la edad real lo más importante, es la impresión de gran edad lo que le da belleza.

Es de esperar que con estos pocos consejos básicos puedas mantener tu bonsái saludable: que te surtan de una plataforma desde la cual empieces a aprender toda una nueva forma de arte. ¡Buena suerte!